Acaso crees que conservarás siempre tu actual lozanía y belleza? Estás empezando tu estadía en este planeta que te ofrece cobijo transitorio, pues un día (que no es tan distante) éste cuerpo que te confunde, dejará de funcionar y el Espíritu que lo anima se apartará.
Eh Joven, tu qué piensas lo sabes todo, y es posible que sepas muchas cosas del mundo, que el plano mayor de la vida no interesa. Ve poniendo atención a lo que sientes y a lo que piensas, y así iras descubriendo tu verdadero yo.
Eh Joven, la vejez es cumulo de experiencias, aprovéchalas y no te dejes llevar por sus formas poco agradables, que a nadie gusta, pero que conserva en sí misma muchas cosas que contar y una forma segura de caminar en la vida.
Eh Joven, el mayor desafío no es ser hábil en tal o cual sentido de experiencias; el mayor desafío es conocerse a uno mismo. ¿Qué somos, de dónde venimos y hacía dónde nos dirigimos? Esa es la gran cuestión que tanto jóvenes como viejos tienen que enfrentar. Conocerse es la primera cuestión que deberíamos desarrollar, para no “perdernos” detrás de la puerta de la vida, pues seguimos caminando – aunque sin quererlo – hacia Dios.