El Deseo

Facultad del alma y causa eficiente de muchos delitos.
Casi siempre que hacemos uso de esta facultad, obramos en contra de nuestros intereses espirituales. Lo utilizamos – cuando encarnados – para obtener (materialmente) aquello que no poseemos y presuponemos que al obtenerlo alcanzaremos un estado de felicidad o plenitud, cuando el resultado natural – por nuestra imperfección – es la frustración. Aun así seguimos deseando cambiando de objetivo y aumentando nuestra agitación – disimulada – en nuestro interior.
Lo que más “deseamos” es ser felices y para ello nos “embarcamos” en mil aventuras, cuando no deseamos la “mujer, de nuestro prójimo, ni su asno, ni su servidumbre”. Cristo nos advirtió.
Casi siempre que nombramos a Cristo, nos asalta el término religión, El Cristo NO creó ninguna, solo el hombre las creó. Así podemos decir que las religiones son creadas por el hombre y por eso son imperfectas. Para el Espiritismo las iglesias son espacios de recogimiento y oración, al igual que la naturaleza. En todas partes está Dios.
Contentémonos (nos dice el Espiritismo) con lo que Dios nos ha enviado y donde nos ha colocado y haciendo nuestra parte, seremos “felices” aquí y allá. Y como dice el poeta: Caminante no hay caminos, se hace camino al andar. Y también el corazón: No nos conformemos con las enseñanzas impuestas y busquemos respuestas que satisfagan la razón.

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