La hormiga saltarina (cuento para niños)

Ocurrió hace mucho tiempo, en un hormiguero cerca de un bellísimo molino de agua que, una de las hormigas  tenía un don muy peculiar: tenía las patas más largas que de normal y además, de inquieta que era, pronto aprendió a saltar.

Todos los días cuando salían del hormiguero, iban todas muy pulcras, otra cosa era, cuando llegaba la hora de regresar.

La hormiga en cuestión salía negra como todas las demás, no obstante cuando volvía, se había convertido en una hormiga blanca, para gusto de ella y no de las demás,  ¡qué barbaridad!

Las hormigas mayores junto con la reina, fueron llamadas a consejo para dilucidar cuál era el motivo de semejante transformación, pues a la mañana siguiente volvía a la condición y apariencia de las hormigas de su clan.

En consejo decidieron observar los movimientos de la hormiga una vez salida del hormiguero.

Y cual no fue la sorpresa cuando vieron a la hormiga en cuestión, salirse de la formación y tomar rumbo al molino, donde ¡al parecer! Se producía la transformación.

El comité de observación, la siguió y ¡oh, sorpresa! Allí estaba la hormiga dando saltos sobre la harina, quedando de este modo descubierta.

Moraleja: no todo vale con tal de aparentar ser “diferente”. Nuestra “condición” sigue viva y no se puede escamotear de repente.

                                                                                              E.Z.

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