Pregunta a un Espíritu protector. ¿Podríais hablarnos del estado de las almas encarnadas en los mundos superiores al nuestro?
Respuesta. Tomaré, como punto de comparación con el vuestro, un mundo sensiblemente más adelantado, en el que la creencia en Dios, en la inmortalidad del alma, en la sucesión de las existencias para llegar a la perfección, son verdades reconocidas y comprendidas por todos; un mundo en el que la comunicación de los seres corporales con el mundo oculto es, por eso mismo, muy fácil. Los seres son en él menos materiales que en vuestra Tierra, y no se encuentran sujetos a las necesidades que os pesan; constituyen la transición de los corporales a los incorporales. No existen barreras que separan a los pueblos, ni guerras. Todos viven en paz, y practican la caridad y la verdadera fraternidad entre todos. Las leyes humanas son innecesarias: cada uno lleva consigo la conciencia, que es su tribunal. El mal es raro, e incluso ese mal sería casi el bien para vosotros. En relación con vosotros, esos seres serían perfectos, aunque todavía se encuentran muy lejos de la perfección de Dios: les falta más de una encarnación en diversas tierras para completar su purificación. Aquel que para vosotros es perfecto en la Tierra, sería considerado un rebelde y un criminal en el mundo del que os hablo. Vuestros más grandes sabios serían los últimos ignorantes. En los mundos superiores, las producciones de la naturaleza no tienen nada en común con las de vuestro globo, pues todo es adecuado a la organización menos material de los habitantes. No obtienen el alimento con el sudor de la frente y el trabajo manual; el sol produce naturalmente lo que necesitan. Sin embargo, no se mantienen inactivos; pero sus ocupaciones son diferentes a las vuestras: como no tienen que proveer a las necesidades del cuerpo, proveen a las del espíritu. Dado que todos comprenden por qué han sido creados, están positivamente convencidos de su porvenir, y trabajan sin descanso en su propio mejoramiento y en la purificación de su alma. En esos mundos, la muerte se considera un beneficio. El día en que un alma deja su envoltura es un día feliz. Saben a dónde van. Pasan primero, para más tarde esperar a sus familiares, a sus amigos y a los Espíritus queridos que dejaron detrás de sí. Tierra de paz, morada feliz, donde las vicisitudes de la vida material no se conocen, donde la tranquilidad del alma no se ve perturbada por la ambición ni por la sed de riquezas, ¡dichosos son quienes habitan en ella! Alcanzan la meta que se propusieron durante tantos siglos; ven, saben, comprenden; se regocijan pensando en el porvenir que les espera, y trabajan con más entusiasmo para llegar prontamente.
Un Espíritu Protector